Entrevista

Antoni Vila Casas

Texto y entrevista: Esther Molas. Fotos: Esther Sanromà
Esta entrevista apareció publicada en el número 30 de tgapuzzle (septiembre 2009)

Pasión por la escultura es lo que siente uno de los mayores promotores de artistas catalanes de todos los tiempos: Antoni Vila Casas (Barcelona, 1930). Licenciado en Farmacia por la Universidad de Barcelona en 1956, empresario farmacéutico de éxito y coleccionista de arte –no le gusta que le llamen “mecenas”–, Vila Casas desea devolver al país todo lo que ha recibido mediante el proyecto Arte y el proyecto Salud, que forman parte de la Fundación Privada Vila Casas, creada el año 1986. Los inicios de la fundación se centraron en el apoyo a proyectos de investigación del ámbito sociosanitario, pero actualmente la magnitud artística que ofrece su colección de escultura, pintura y fotografía supera todos los designios.

Cinco son los espacios que albergan el proyecto artístico de la Fundación: Can Mario, en Palafrugell, está dedicado a la escultura; el Palau Solterra, en Torroella de Montgrí, acoge fondos fotográficos; Espai Volart y Espai Volart2, promocionan a los artistas representados en el fondo, y el reciente inaugurado Can Framis, en Barcelona, está dedicado a las obras de pintores contemporáneos catalanes. Como presidente de la fundación, Vila Casas desea conservar el patrimonio industrial de Cataluña comprando antiguas fábricas, naves industriales o palacios con el objetivo de rehabilitarlos y llenarlos de contenidos culturales como se puede observar en Can Mario, que fue una antigua fábrica de corcho, o en Can Framis, que destacó por ser en su tiempo una de las primeras industrias laneras y algodoneras catalanas.

Vila Casas fundó Laboratorios Prodes S.A. el año 1960 y recibió numeroso premios como el Premio Real Academia de Farmacia de Barcelona (1996) o la Creu de Sant Jordi de la Generalitat de Catalunya (1999), llegando a ser hoy en día una de las personalidades clave en el mundo del patrimonio artístico catalán. Por este motivo, en su primera edición, el Consell Nacional de Cultura i de les Arts de la Generalitat de Catalunya le entregará este otoño el Premio Nacional de Cultura al Patrimonio Artístico por su trabajo al frente de la Fundación Privada Vila Casas (http://www.fundaciovilacasas.com)

Antoni Vila Casas preside una entidad sin ánimo de lucro cuyo objetivo prioritario es promocionar el arte contemporáneo catalán. La fundación se convierte así en una plataforma desde la que se exhibe el fondo permanente de la colección y se celebran exposiciones temporales de los artistas que la integran. A partir de septiembre podremos ver en el Espai Volart2 de Barcelona una exposición sobre la obra taurina i el cante jondo de Guinovart (Barcelona, 1927-2007) que lleva por título Josep Guinovart: Toros, hondura y cante.

Con un equipo de trabajo muy competitivo formado mayoritariamente por mujeres como Cristina Berenguer (Directora general), María José Alcoriza (Gerente) o Glòria Bosch (Directora de Arte), conversamos con Antoni Vila Casas para ofrecer a los lectores de tgapuzzle un recorrido por su particular mundo.

En el año 1986 usted funda y preside la Fundación Privada Vila Casas con objetivos sociosanitarios. ¿Cómo se produce la evolución hacia el proyecto Arte?
En el año 1997 fusionamos el Grupo Prodesfarma con el Grupo Almirall y a partir de entonces fue cuando la Fundación Vila Casas se dedicó también al proyecto Arte sin dejar apartado el proyecto Salud, el cual ofrece anualmente el Informe Quiral, donde se analizan de manera sistemática las noticias relacionadas con el ámbito sanitario publicadas en la prensa escrita española de mayor difusión. Este informe habla de temas como el cáncer, el sida, las vacunas, el aborto, la profesión médica, la asistencia sanitaria. Por supuesto que en el próximo Informe Quiral hablaremos de la actual gripe A. También editamos el cuaderno Quiral Salud, fruto del debate sobre temas de actualidad médico-sanitaria entre los distintos agentes sociales. Y con el debate abierto Opinión Quiral, la Fundación Vila Casas busca establecer un puente de diálogo entre el mundo sanitario, los medios de comunicación y la sociedad. Yo soy farmacéutico y me inicié en el arte a través de la escultura, la cual tiene tres dimensiones ya que se puede contemplar desde arriba, por abajo o de lado. Me encantan las esculturas porque tienen volumen, se pueden tocar, son más humanizables. Una escultura es un ser por sí mismo por su dimensión, forma, materia… lo tiene todo.

En la reciente inauguración de Can Framis, espacio artístico dedicado a la pintura catalana contemporánea situado en el 22@ de Barcelona, usted afirmó que el proyecto de la Fundación se daba por terminado.
Sí, porque considero que el proyecto Arte, con las cinco sedes actuales que tenemos con Can Mario (Palafrugell) que está dedicado a la escultura; el Palau Solterra (Torroella de Montgrí) que acoge fondos fotográficos; los Espai Volart y Espai Volart2 que ofrecen promoción de los artistas representados en el fondo, y Can Framis con la pintura (Barcelona) ya cumplen su función. Para mí, las tres disciplinas artísticas estrella son la pintura, la escultura y la fotografía, y cada una de ellas ya tiene su espacio. Considero que de esta manera ya está el proyecto realizado, terminado. Mi objetivo es realizar promoción de los artistas de nuestro fondo y lo hacemos a través de los premios y de los espacios Volart.

¿Desea también recuperar patrimonio industrial y cultura de Cataluña?
Por supuesto. Quiero recuperar país adquiriendo fábricas o naves industriales que fueron importantes en siglos anteriores para ofrecer este contenedor lleno de contenido artístico con las obras de los artistas de Cataluña, de los artistas que viven y trabajan aquí. Hoy en día no hay ninguna institución que pueda exponer los artistas actuales como objetivo único y ante éste déficit la Fundación Vila Casas intenta mostrarlos. Deseo que la gente conozca qué arte ofrecen nuestros pintores, escultores o fotógrafos.

En los últimos años, diversos coleccionistas de arte han apostado por mostrar parte de sus obras al gran público como, por ejemplo, la Fundación Francisco Godia o la Fundación Suñol.
Sí, es verdad. Pero creo que son pocos los coleccionistas que lo han hecho, porque crear una fundación es un esfuerzo económico muy grande. Tener una fundación significa tener un local grande, contratar personal, editar publicaciones, hacer publicidad en los medios de comunicación… y no todo el mundo puede permitírselo. Me gustaría ayudar de alguna manera a que estos coleccionistas que no pueden mostrar sus obras de arte lo puedan hacer a través de la fundación que presido.

¿Cómo es el perfil del visitante que entra en los espacios de su fundación?
Yo diría que en estos momentos interesa la cultura de marca. Por ejemplo, cuando hice una exposición en Espai Volart sobre Amedeo Modigliani había cola para entrar. La gente conoce la marca Modigliani y rápidamente se llena la sala. Pero si la exposición es de un artista bueno pero poco conocido, sin marca que venda… cuesta mucho que el público entre a ver la obra de un artista, digamos, desconocido por la mayoría.
Yo no cobro entrada en ninguno de mis espacios artísticos y puedo decir que en el Palau Solterra de Torroella de Montgrí se pueden ver excelentes fotografías y que la entrada es bastante buena, ya sea por visitar el palacio o por ver ambas cosas. En Can Mario de Palafrugell sólo el espacio ya es una auténtica escultura, pero entra menos gente a ver las piezas escultóricas. En el nuevo Can Framis (foto a pie de página) ahora hay un boom de visitas, quizás debido a la reciente inauguración. Creo que Can Framis (antigua industria lanera y algodonera) ha humanizado un poco la zona de los rascacielos existentes en el distrito barcelonés del 22@.

¿Podemos decir que el denominador común de su trabajo en los diferentes espacios artísticos es recuperar el patrimonio y llenarlo de contenido artístico?
Sí, me gusta recuperar continentes y llenarlos de contenidos artísticos. De esta manera no se pierde parte de nuestra historia, ya sea industrial o burguesa. La infancia es muy importante y el servicio educativo de la Fundación Vila Casas va más allá de la mera contemplación estética de la obra de arte: a través de diferentes estadios de conocimiento establecemos un diálogo abierto y dinámico entre los alumnos y las diferentes disciplinas artísticas que integran el proceso creativo.

¿Es complementario el trabajo que realiza su fundación con la labor de las administraciones públicas?
No. Yo pienso que las administraciones hacen su proyecto y que yo hago el mío. Mi proyecto artístico se ha realizado caminando, paso a paso, intentando darle una coherencia y una concepción social. Creo que lo he conseguido pero esto se verá en el futuro.

¿Le hace ilusión recibir, en su primera edición, el Premio Nacional de Cultura al Patrimonio Artístico de la Generalitat de Catalunya por su trabajo al frente de la Fundación?
Sí. Los premios me estimulan, porque te reconocen públicamente el trabajo que haces día tras día. No es el primer premio que recibo, ya que antes había obtenido alguno por mi labor en la industria farmacéutica a lo largo de 37 años como empresario farmacéutico, pero todo galardón se agradece. También es una recompensa que los museos y las fundaciones tengan cada vez más visitas, más personas apasionadas por el arte.