Entrevista
Sara Puig
Texto y entrevista: Esther Molas. Fotos: Esther Sanromà
Esta entrevista publicada en el número 28 de tgapuzzle (abril 2009)
Comentarios como “realmente es una exposición fantástica” o “impresionante, preciosa, merece la pena visitarla” son algunas de las expresiones que se puede oir a los visitantes a la salida de la exposición antológica “La colección. Fundación Francisco Godia”. Sara Puig es la directora de esta fundación, instalada hace pocos meses en la modernista casa Garriga Nogués, obra del arquitecto Enric Sagnier y actual reforma de Jordi Garcés. Allí exhibe al público toda la colección de Francisco Godia (Barcelona, 1921-1990), gran empresario y amante del arte y de los coches de Fórmula 1. La Fundación, de iniciativa privada y presidencia por su hija Liliana Godia, quiere poner de relieve la importancia del coleccionismo privado en la recuperación y estudio de diferentes estilos y períodos artísticos.
En el moderno espacio expositivo de casi 3.000 m2, la colección permanente permite contemplar más de 250 obras de arte que datan desde el siglo xii hasta el siglo xx. La pintura, la escultura, la cerámica y el vidrio son los principales ámbitos artísticos que se presentan en la planta noble con la muestra de extraordinarias obras medievales, barrocas o modernistas. La sala de exposiciones temporales presenta el arte de los siglos xix y xx, con piezas de Sunyer, Ponç, Barceló, Torres-García o Clavé y la exhibición de los trofeos automovilísticos ganados por Francisco Godia en su etapa de piloto de carreras y de dos coches de carreras emblemáticos: un Maserati 250 F (1954) y un Ford GT40 (1962).
Sara Puig (Barcelona, 1968), historiadora del Arte y amante de las obras artísticas, nos explica que la fundación apuesta por la divulgación del arte dirigido a mayores y a pequeños. Por esto se han creado ciclos de conferencias, lecciones magistrales y actividades para grupos familiares y escolares. Toda la información se encuentra en www.fundacionfgodia.org
A finales de año se celebrará el décimo aniversario de la Fundación Francisco Godia, que ha empezado con la compra de la modernista y majestuosa casa Garriga Nogués. ¡Felicidades!

Usted es la directora de la Fundación Francisco Godia desde su apertura. ¿Qué valoración hace de la evolución de la entidad?
La valoración es muy positiva y el ejemplo de ello es que hemos dado el gran salto con el cambio de edificio. Ahora estamos en esta preciosa casa modernista conocida como casa Garriga Nogués que se ha realizado durante el noveno año de la fundación, es decir, hemos ampliado el espacio y la fundación se ha consolidado como una institución cultural y artística reconocida en la ciudad tanto por la crítica como por el público. Como la prensa española está tan regionalizada nos cuesta proyectarnos y difundirnos en el resto de España, pero poco a poco vamos siendo reconocidos más allá del territorio catalán. Mi valoración es altamente satisfactoria.
¿A lo largo des estos años han existido proyectos culturales y educativos para las familias y las escuelas?
Sí, tenemos un amplio programa educativo que empieza desde las visitas guiadas gratuitas que ofrecemos los fines de semana pasando por los talleres infantiles para niños desde 3 años hasta 12 años y, en este aspecto, somos el primer centro museístico de Barcelona que acoge a niños de edad más temprana. Durante la semana nos visitan diferentes escuelas y con la apertura de la nueva sede tenemos mejor acogida en las escuelas porque estamos dentro de un edificio de arquitectura modernista y el Modernismo es un movimiento artístico que se estudia en la escuela. También tenemos actividades como talleres infantiles en los períodos vacacionales como Navidad o Semana Santa. Así ofrecemos una ayuda a los padres en estas épocas y los más pequeños asimilan de manera divertida nuevos conocimientos artísticos. Desde hace seis años, somos los anfitriones en Barcelona de los cursos basados en la colección del Museo del Prado, organizados por la Fundación de Amigos del Museo del Prado y patrocinados por la Fundación Abertis, y de esta manera podemos profundizar en la colección del Museo del Prado, que es el museo de todos los españoles, y podemos decir que hacemos más cercano el Museo del Prado a la gente de Barcelona. Como también estos cursos ofrecen créditos universitarios, nos acercamos así al colectivo universitario. Y paralelamente organizamos un ciclo de conferencias basado en la llamada “Memoria medieval en los museos de Barcelona” que consiste en difundir las colecciones de arte medieval que tenemos en Barcelona y que son muchas. Cada semana un conservador de un museo con colección medieval ofrece una conferencia de una temática concreta y después visitamos a puerta cerrada la colección de la mano del conservador. Esta actividad empieza a las siete de la tarde y termina a las nueve de la noche, y está coorganizada por la fundación Amics del MNAC con el apoyo del Ayuntamiento de Barcelona.
El visitante que entre a la Fundación Francisco Godia ¿qué se va a encontrar?
Hay una colección enciclopédica que empieza en el siglo XII con arte medieval español y recorre diferentes siglos desde la época Medieval, Renacimiento, Barroco, final del xviii y XIX, modernismo catalán y las primeras vanguardias del siglo XX hasta llegar al presente siglo con obras de Miquel Barceló y Cristina Iglesias. El visitante se encontrará diversas obras pictóricas, escultóricas, de vidrio, de marfil. No sólo tenemos arte español, sino que también tenemos artistas internacionales que han sido significativos sobretodo para el siglo XX como Magritte, Torres-García o Appel.
¿La Fundación tiene un presupuesto anual para ir adquiriendo obras de arte?
La verdad es que este aspecto es más puntual. No tenemos un presupuesto concreto para la compra de piezas artísticas, como tienen los museos públicos. Depende del momento, de si sale a la venta una obra que cubra un hueco existente en nuestra colección. No tenemos una política preestablecida rígida al respecto.
¿Cuáles son las piezas artísticas de la colección que le gustan más?
Me encantan las obras de Lucio Fontana, Piero Manzoni, la piedad de Alejo de Vahía y la obra de Cristina Iglesias.
Observando los autores del 90% de las obras artísticas, ¿podemos decir que el arte es exclusivo de los hombres?
Creo que es por una mezcla de diferentes realidades. Una sería que la mujer ha estado, a lo largo de la historia y en contra de su voluntad, en un segundo plano. Y otra realidad es que el poder casi nunca lo ha ejercido la mujer. En nuestra exposición podemos observar una obra de María Blanchard, que era seguidora de Juan Gris, Picasso y Brake y fue muy desconocida en su época, aunque admirada en su círculo artístico. Ahora ya está valorizada en el mercado, pero le ha llevado demasiado tiempo ser reconocida profesionalmente. También sé que tenía un carácter introvertido, aunque no es una excusa porque ya conocemos el peso de la historia en contra de la mujer.
En el siglo XXI, yo creo que las artistas están en pleno auge, en condiciones de igualdad, aunque la mujer artista tiene más mérito porque lleva el trabajo, la casa, la familia. Tenemos grandes artistas como Cristina Iglesias o Eulalia Valldosera y debemos ayudar a su visibilización.
¿Tienen contacto con otras instituciones museísticas a nivel internacional?
Sí, intentamos establecer vínculos con diversas instituciones a nivel nacional como internacional. Por ejemplo, hemos realizado exposiciones como “Khmer. Esculturas de la antigua Camboya. Siglos VI-XIII. Colección Feuerle”, en Barcelona; o con el Museo de Arte Asiático de Berlín, cuya conservadora nos escribió un texto para el catálogo. También hemos organizado muestras de arte africano en Barcelona, o con el Victoria and Albert Museum de Londres contactamos para la exposición “El arte del mueble en la China imperial”, y con el arquitecto Norman Foster, quien nos escribió un texto para este catálogo como amante que es del mobiliario chino. Y con la Hispanic Society of America de Estados Unidos también hemos establecido contacto.
¿Por qué piensa que en Cataluña no se difunden las colecciones privadas de arte?
El punto de partida básico es que aquí no tenemos una regulación que nos ayude, más bien aquí nos desayuda. En los Estados Unidos la regulación ayuda muchísimo al coleccionista de arte. El carácter de la mayoría de los catalanes es de introspección, de no exhibir sus obras artísticas. Nosotros creemos que hemos animado un poquito a que el coleccionista abra un poco sus puertas, ya que dentro de nuestra política de exposiciones temporales ofrecimos para el disfrute gran parte de las obras de la colección Francisco Godia. Pensamos que lo teníamos que potenciar y promover la figura del coleccionista privado. Gran parte de las piezas que existen en los museos públicos es gracias a la donación o a la venta de obras de colecciones privadas. Queríamos abrir las puertas a los coleccionistas y empezamos por mostrar la colección de dibujos de Juan Antonio Samaranch, personalidad muy respetada, con la exposición “Colección Samaranch: dibujos de Tàpies a Nonell”. De esta manera queríamos animar a otros coleccionistas a mostrar parte de su riqueza artística y tengo que decir que así ha sido.
Usted trabajó en Nueva York y también en la Fundación MACBA de Barcelona. ¿Qué ciudad es la cumbre para una apasionada del arte como usted?
Para mí es Nueva York. Creo que es indiscutible que es la meca del arte contemporáneo, como mínimo en las últimas décadas. Hay tantos galeristas y artistas por metro cuadrado que es imbatible. En el siglo XIX se empezaron a crear los primeros museos y la iniciativa privada empezó a dar unos frutos impresionantes como el Metropolitan, el MOMA, con colecciones buenísimas. Es una buena escuela y el modo de trabajar americano es muy directo y rápido. En Europa todo es más lento, con más burocracia. Quizás, en los próximos años, Nueva York sea atrapada por alguna población china.

