Entrevista

Regina Giménez

Texto y entrevista: Verónica Soto. Fotos: Esther Sanromà e Isard Alfonso
Esta entrevista apareció publicada en el número 9 de tgapuzzle (invierno 2004-05)

Regina Giménez es una pintora jóven –y una de las más fieles amantes del collage– que trabaja duro mezclando colores, texturas y formas; el resultado ofrece unas sensaciones antepuestas: sus cuadros se visten con tonos añejos, beige incluso, en los que la rugosidad está muy presente; pero, al mismo tiempo, el resultado del conjunto pictórico ofrece una sensación visual de modernidad.

Regina fue distinguida por primera vez en 1988 con el premio de la Sala Parés, en Barcelona; no sería el único ya que después vinieron cuatro más, el último el Premio Ricard Camí, en Barcelona en el año 2001. Desde su debut en 1992 (Àmbit Galeria d’Art, Barcelona) ha presentado varias exposiciones en diferentes ciudades: ha viajado con sus obras a París, Bélgica, Andorra, Tarragona, Girona y Barcelona. El pasado mes de noviembre expuso en Trama, Madrid, “ Tus ojos son ventanas”. Aquí ha querido plasmar las ideas contrapuestas de dentro/fue-ra, intimidad/vida cotidiana, a través de edificios y formas arquitectónicas que se abren al exterior. Para el próximo mes de Febrero prepara una exposición en la Fundación Vilacasas de Barcelona, donde mezclará obra nueva con obra de los últimos dos o tres años.

De las experiencias que la pintora ha tenido en sus exposiciones, quizás resalta el deseo de trabajar a gusto y obtener un trato justo y humano. Nunca ha querido convertirse en una pieza más de una cadena de producción comercial con sus obras y prefiere llegar a metas en las que realmente se puede identificar, sin perder nunca su sello: la libertad para pintar realmente lo que siente.

Sincera, y un punto tímida, se siente afortunada de ser joven y estar reconocida en una profesión tan difícil como la de artista.

¿Su obra está más centrada en el ser humano que en la naturaleza?
Mi obra actualmente es más urbana. Antes había trabajado más partiendo del paisaje y en éste no existía la figura humana aunque hacía referencia de forma indirecta (barcos, faros, viajes..). A partir de ahora he notado que mi obra se ha hecho más cotidiana, necesito la referencia de un personaje. Trabajo normalmente con el collage y casi siempre aparece una persona cortada de una fotografía porque de esta manera no quiero que sea un retrato, sino alguien anónimo. Mi obra ha cambiado en el sentido de que antes era más lejana a mí, al entorno normal de la gente y, ahora es más cotidiana, más cercana.

¿Cree que, como espectador, es difícil llegar a entender su obra?
Creo que es muy fácil, lo que pasa es que como todo arte, es muy estético. Yo intento explicar más cosas, pero me parece bien que haya gente que se quede con la primera parte; en el arte hay varios estados de visión: el primero es el estético, luego vas entrando más adentro. Yo no pretendo ser conceptual, sino que intento dar unas pinceladas de símbolos y dejar espacio a la intuición. Por eso a veces la gente no sabe bien lo que ven, a mí me gusta dar esta sensación.

¿Que significa para usted el collage ?
Creo que el collage no se ha perdido nunca, lo que pasa es que hay maneras diferentes, han cambiado los procedimientos, los medios. La diferencia es que mi collage se parece más al de los constructivistas rusos. Creo que es un procedimiento tan válido como cualquier otro, a mí me sirve mucho por la inmediatez que tiene y por la manera de trabajar no definitiva; es decir, tu pones y sacas, puedes jugar muchísimo. En cambio, si tienes que pintar un óleo o un acrílico tienes que pensar más, el trabajo es más perfeccionado. A mí me gusta este juego, que la obra vaya decidiendo por ella misma.

Utiliza una técnica que consiste en hacer fotos de sus obras, cortarlas e incorporarlas en su propia obra. ¿Cómo surgió la idea?
Surgió de manera muy simple: yo siempre trabajaba en collage e hice una exposición en una galería donde las obras tenían que ser muy pequeñas. Algunas personas me dieron ideas para que trabajara en obras grandes, el problema estaba en que si intentaba copiar las obras pequeñas me copiaba a mí misma y además sabía que nunca puede salir igual de bien ese papel pequeño en mayores dimensiones, por lo tanto, no podía reproducirlo. Así que pensé ampliar esta pequeña obra e hice la regla contraria de cualquier diseñador: hacer la pintura en grande y después reducirlo. Lo hice al revés. El resultado fue que al ampliarlo se veían fallos, los recortes, algunos detalles que cuando la obra es pequeña no se ven; aun así todavía me gustó más porque vi que era otro estado del collage.

Hablemos de los colores. ¿Cuáles son los suyos?
Con la idea que trabajo de reflexión con el tiempo, de melancolía pienso que es mejor utilizar una gama de colores tierra, ocres y que aparezcan a veces pinceladas de otro color porque es necesario. Siempre me he fijado en un detalle que me sorprendió mucho de las vanguardias artísticas y del constructivismo, que había poco color pero, cuando había, era muy fuerte y resaltaba mucho; era como un signo de admiración, o un interrogante. Mi obra lo necesita.

El paso del tiempo es muy importante en sus obras. ¿Por que?
Creo que no lo es sólo para mí, sino para todo el mundo. Hay quien lo ve de una forma más cercana y yo le doy un aire más poético, más melancólico. De una manera u otra siempre pensamos en el tiempo, cada día. Quizás también es un reflejo de una madurez mía, quizás no lo pensaba tanto antes.

¿Refleja en sus obras sus estados de ánimo, algunos impulsos, o es más práctica, más didáctica?
Conscientemente no decido si una obra será más triste. Lo que no puedo negar es que como es un trabajo donde hay una buena parte mental pero también otra visceral, entonces quizás sí que puede quedar reflejado esto último en una determinada época y dar una sensación más triste, por tu estado de ánimo y esto lo ve el espectador. Pero siempre de una forma inconsciente.

¿Cuales son sus influencias?
Influye todo un poco: el cine, la publicidad, la fotografía… actualmente la influencia es global, pero las más concretas son el arte de vanguardias, el constructivismo ruso, la Bauhaus alemana.

¿Es una persona a la que le gusta empaparse de conocimiento?
Espero poder absorber mucho, pero después saber pasar las cosas por un tamiz. A veces la sobre-información has de saberla seleccionar a tu manera.

¿Se considera una experimentadora?

De mi trabajo. sí. Para llegar a utilizar el soporte de papel fotográfico y el collage sólo, sin pintura, ha habido una experimentación, un riesgo. De todas formas yo trabajo con técnicas que no son nuevas, ya me las dejaron anteriormente.

¿Cómo definiría al gremio de los artistas?
Tenemos que aprender a estar con nosotros mismos porque es un trabajo en el que te pasas muchas horas solo. A veces es difícil porque cuando el trabajo se hace pesado eres tú mismo el que tienes que decidirlo todo.

¿Cómo se inspira?
Trabajando. A veces los artistas pensamos que no debemos irnos mucho tiempo de vacaciones, porque al no trabajar temes perder la gimnasia del trabajo, aunque tu cabeza siempre funcione. A mí el trabajo me da ganas de trabajar.

Ha expuesto en Francia, Bélgica, Andorra, Madrid, Cataluña… ¿nota diferencias de público?
Muchas veces sí. La primera experiencia donde noté mucha diferencia fue en Madrid, porque me recibieron de maravilla. Tuve vivencias fantásticas, estuve muy tranquila, son muy agradecidos. Como comprador hay mucha diferencia entre los públicos: los catalanes nos parecemos más a los franceses. Los catalanes son más fríos, preguntan si es una inversión; los madrileños compran de forma más alegre, más social, la gente disfruta mucho más de todo.

¿Puede definir a su público?
Es un público no muy mayor, me considero una artista del momento, contemporánea. Esto siendo objetiva, porque me gustaría que no fuera así, me gustaría que le pudiera gustar a cualquiera, independientemente de la edad y de su condición social.

¿Donde le gustaría exponer?
Esta pregunta… si me la hubieran hecho hace 10 años, quizás respondería, por ejemplo, que en Soledad Lorenzo, de Madrid. Cuando pasa el tiempo, te das cuenta que quizás no has llegado a ciertas metas, pero que también tenías otras más cercanas a las que sí has llegado. Todo tiene su parte positiva y su parte negativa. La verdad es que me gustaría continuar trabajando en galerías que creen en mí y encontrar otras que pongan ilusión. Muchas veces los artistas perdemos la fe en las galerías porque se han convertido en un puro comercio. Yo quiero estar bien conmigo misma, lo importante al final no es dónde estés exponiendo sino cómo, en qué condiciones.

¿Cómo se definiría?
Sobretodo intento ser honesta con mi trabajo y con mi vida, porque creo que si no lo fuera me engañaría a mí misma. Para mí, lo peor sería creer que has llegado a un punto en el cual ya no tienes que preocuparte por el arte, ya no tienes que investigar nada más; la seguridad creo que se convierte en aburrimiento, y el aburrimiento se convierte en artesanía. Y entonces ya no hay nada más que hacer.
Soy muy exigente con mi trabajo. Si hay alguien a quien no le gusta, lo respeto, pero yo garantizo que he hecho lo que yo quería. No me dejo llevar por las modas o cosas así.

¿Cual ha sido su evolución?
El trabajo actualmente es más serio, más contundente, más directo. En un principio eres más ingenua, aunque me gusta ver la diferencia de las obras pero igualmente estoy satisfecha. Si siempre intentas pintar lo que quieres no puedes arrepentirte.

¿Cómo se inició en el mundo de la pintura?
De pequeña pintaba lo normal, como los otros niños. Fue en la adolescencia cuando escogí una clase pintura; después entré en la Escuela Massana a hacer un curso más serio, hasta que tuve que decidir si continuaba como un hobby o de manera profesional. En mi casa siempre me han apoyado y pensé que tenía que hacer lo que quería hacer.

¿Se considera una persona afortunada al ser una artista joven y exponer?
Supongo que hay una mezcla entre trabajo, suerte y, sobretodo, insistencia. Porque recuerdo momentos en que podría haber tirado la toalla. Si no crees en lo que te gusta, estás perdido.

¿Cómo ve la cultura del siglo XXI?
El artista ahora es más solitario, hay más competencia. Antes existían las tertulias en los cafés… ahora todo es muy individualista, es la ley del más fuerte. Yo intento interesarme por todo, aunque me cueste entenderlo, porque cuanto más participas es cuando más empiezas a diferenciar si una cosa es buena o mala.