Entrevista

Mer

Texto y entrevista: Verónica Soto. Fotos: Esther Sanromà y Kim Castells
Esta entrevista apareció publicada en el número 13 de tgapuzzle (invierno 2005-06)

La persona que crea está llena de sensibilidad. A la escultora Mer se le empañan los ojos de lágrimas cuando habla de su arte, de lo que siente al acabar una escultura. Con su trabajo se puede comprobar la grandeza del cuerpo de la mujer, en todo su esplendor. Su temática es el sexo femenino y Mer sabe plasmar la forma de una señorita actual, moderna y fuerte.

Su cabeza no cesa de pensar nuevas ideas y, en su taller, se pueden ver esculturas grandes y pequeñas; acabadas, empezadas y a punto de terminar.

Es fiel a algunos instrumentos, como un mazo de madera, que la acompaña desde sus inicios; aunque sus elementos fundamentales son el barro y el bronce. Sus manos expulsan todo aquello que su cerebro reproduce. El resultado son estas obras que transmiten, entre otras cosas, serenidad.

¿Existe algún significado común entre tantas obras?
Mi escultura es un homenaje a la mujer, de ahí viene el tipo de mujeres que hago.

¿Y por que hace este homenaje?
Pienso que nosotras todavía tenemos mucho que hacer y decir en la sociedad. Cada una tenemos que poner nuestro granito de arena. Esculpo mujeres fuertes, luchadoras, seguras, potentes y, sobretodo, orgullosas de serlo. Además, modelo una musculatura que en parte es de hombre porque a veces el sexo femenino tiene que hacer las dos cosas. Creo que las mujeres también son muy sensuales, no sexuales. Reivindico que la mujer no se achique ante la violencia doméstica, que sepa que tiene los mismos derechos, que puede estudiar, trabajar o lo que se proponga.

¿Cree que es difícil que la mujer del siglo XXI se parezca a lo que ha descrito? ¿Mujer real y escultura tienen algo que ver?
Yo tengo dos hijas de 25 y 24 años y las he educado para que sean mujeres del siglo XXI, o sea: universitarias, cultas, independientes, luchadoras, trabajadoras, divertidas y femeninas. Creo que la mujer perfecta es esta y que debe abarcar esta serie de características porque, entre otras cosas, la sociedad nos lo impone. Durante el siglo pasado la mujer tenía otro papel: educar a los niños, estar en casa hasta que se consumía en el hogar; aún así hubo mujeres pioneras. Hoy en día la mujer ya no puede estar en casa, tiene que estar fuera y atacar muchos frentes.

¿Cómo diferencia la evolución del hombre y de la mujer?
Creo que la mujer ha ido mucho más rápida que el hombre al evolucionar porque también estaba más atrás. Y como siga corriendo tanto no sé donde se quedará él; esto lo digo en broma, aunque pienso que la mujer tiene un gran potencial y no está bien que se le suba a la cabeza. En ningún caso me considero feminista. Personalmente, a mí los hombres me encantan y pienso que tiene su papel, igual que la mujer.

¿Cómo trabaja Mer sus obras?
Trabajo con modelo. Ella es una bailarina profesional de danza contemporánea, tiene un buen cuerpo y es elegante en sus posturas. Trabajo cada día y mi punto de partida es el barro; hago sesiones con ella, otras lo perfilo sola. Mis obras no son una copia exacta. Cuando termino, decido pasarlo a bronce o a piedra. Y aquí ya entran las personas que trabajan la piedra, la fundición. Yo antes la trabajaba.

¿Es muy difícil trabajar con la piedra?
Mucho, por las máquinas, los compresores, el polvo y, además, para trasladar la piedra necesitas a un hombre, seguro. Con la escultura siempre los necesitas porque son los que más fuerza física tienen.

¿En la fundición qué se hace?
Las piezas que llevo suelen ser para retocar la cera que sale del barro. También controlo las pátinas, esto es cuando sale el bronce muy feo de la fundición y hay que cincelarlo, arreglarlo bien con calor y un soplete, con las ceras, el brillo y el color.

¿Qué sensación te queda después de hacer una obra? ¿Que sientes?

Me quedo muy satisfecha, tengo una sensación de plenitud, me emociono; de hecho, ahora mismo te lo estoy contando y me estoy emocionando.

Supongo que hay que ser de una sensibilidad muy especial. ¿Es así?
Pienso que tienes que ser muy constante, tocar con los pies en el suelo, y a la vez ser muy blanda por dentro. Yo contra más escultora me hago, más blanda soy, más fácilmente me emociono y lloro. Me encanta, es mi vida, no se estar sin esculpir. Cada vez te sensibilizas más y a la vez te haces fuerte porque te satisface lo que haces.

¿Da muchas vueltas a la cabeza para crear una escultura?¿Cómo se inspira Mer?

Todo el día. Cuando me voy a dormir estoy modelando, cuando paseo por la calle estoy pensando y veo poses, gestos. Una música, una canción, un concierto… con todo esto puedo formar una escultura, son notas que se te van quedando y, de repente, sale la idea.

¿Trabaja con un bloc de notas?
No llevo un bloc de notas conmigo, aunque sí apunto algunas ideas que ya no las vuelvo a mirar, supongo que se quedan en mi mente. Voy acumulando impresiones y datos y, en cuanto me sale la misma idea dos días seguidos, tengo que hacerla inmediatamente.

¿Trabaja con planificación de futuro?
Soy totalmente impulsiva. No sé lo que voy a hacer ni mañana.

¿Es muy perfeccionista?
Mucho. Si no salen a mi gusto, no las hago. Ayer, por ejemplo, rompí una pieza. La tenía prácticamente acabada pero fallaba algo, la tuve que desmontar entera y volverla a montar. Hasta que no sale a mi gusto, no paro.

¿Cuando nace la vocación de Mer de esculpir, hacia el arte?
Mi vocación con el arte creo que la he tenido siempre. Desde los 14 años todo vínculo con el arte, por ejemplo fotografías o artículos, los guardaba en un cajón. Después me lo miraba y remiraba todo. Además mi padre era un gran dibujante y le encantaba la música. Y a partir de esta sensibilidad empecé dos carreras: bellas artes y aparejador: esta última era la que me daba dinero y, además, toda mi familia se dedicaba a esto, eran arquitectos. Aunque me gustó la escultura: desde entonces, con 18 años, dije que quería ser escultora.

¿Recuerda la primera obra que hizo?

Fue un pie, el trabajo que nos mandó el profesor. La primera que hice yo por mi cuenta fue la Sirenita de Copenhaguen en la mesa de la cocina de casa de mi hermano. Tenía 23 años.

¿Desde entonces no ha parado de esculpir?
En algún momento he tenido altos y bajos, también dejé de esculpir cuando tuve a mis hijas. Ahora hace ya años que estoy muy metida, he vuelto de lleno y no lo dejo por nada, lo tengo muy claro.

¿Es importante tener las ideas claras, defender su profesión?

Es importante y duro a la vez, porque es muy difícil vivir del arte y encontrar a alguien que crea en ti, que te respalde y venda; quizás esto último sea lo peor, porque no tiene nada que ver una cosa con la otra. Yo, afortunadamente, sí que tengo a alguien que me respalda. Ésta es mi gran suerte, mi gran oportunidad, y la pienso aprovechar.

¿Cuál es tu máxima ilusión? ¿Dónde te gustaría exponer, por ejemplo?

No tengo ese sentido de ilusión, mi ilusión es crear y evolucionar. Cuando no tengo nada que hacer no me siento bien. Cuando termino una pieza ya no me gusta y creo que la podría hacer mejor, eso es lo que me gusta sentir siempre.

¿Cuáles serán sus próximas exposiciones?
En Marbella, empezará el 16 de Diciembre. Más adelante expondré en Londres, pero no hay fecha todavía.

¿Cuáles son tus favoritos en lo que se refiere al arte?
Admiro a cualquier persona que se dedique a esto, porque es muy difícil vivir de esto y porque se sufre y tienes que dar mucho. Me gustan todos si parto de esta base aunque no sean mi estilo.

¿Cuál es su estilo?
Soy figurativa. Creo que hoy en día hay poco oficio en la escultura. A mi las cosas deprisa y corriendo no me van. Hoy en día, no veo a nadie trabajando con un libro de anatomía humana; aunque después lo descompongas. Picasso o Dalí lo hacían así y, luego, lo descomponían. La gente quiere triunfar enseguida. Creo que este no es el procedimiento, nos perdemos muchas cosas.

¿Que arte le transmite más sensibilidad a parte de la escultura?
Mis hijas, estoy enamorada de ellas. Para mi esto es mi base.

¿Ellas han podido aprender esta sensibilidad que me explica?
Creo que sí. Todo se trasmite en esta vida: el mal rollo, el buen rollo. Aunque a ninguna de las dos les interesa la escultura. Mis hijas me han dado la vida y la escultura.

¿Te inspiran?
Cada día. La familia y mis hijas son lo más importante.

¿Le gusta esculpir con música?
Siempre. Me gusta la ópera, el hip hop, la música italiana; menos el rap, me gusta todo. Depende de la fase en la que esté: si estoy al principio, me pongo algo cañero, con marcha.

¿Le gusta viajar¿ ¿Hay algún sitio que le guste especialmente?
Egipto. A mi me encanta viajar, me considero una persona muy libre, no me gustan las ataduras, no soporto llevar cinturón. Soy visceral y optimista. Mi principal virtud es la ilusión y por eso me encanta viajar. Egipto tiene tanto simbolismo, es tan naïf que me encanta. He ido dos veces y volveré; he estudiado egiptología y jeroglíficos.

¿Trabaja los 365 días al año?
Siempre, excepto en verano que me cojo un mes de vacaciones. No trabajo estrictamente de lunes a viernes, depende, si hago fiesta un lunes trabajo el fin de semana. A mí la inspiración me viene trabajando cada día. Mi lema es: trabajar, trabajar, trabajar.