Entrevista
Alvaro de Marichaler
Texto y entrevista: Verónica Soto. Fotos: Esther Sanromà
Esta entrevista apareció publicada en el número 13 de tgapuzzle (invierno 2005-06)
Álvaro de Marichalar es aventurero hasta el límite. Por circunstancias de la vida, tuvo que cambiar su pasión a volar por los riesgos de las aguas marinas. Ha conseguido un reto que no ha logrado nadie: cruzar el Océano Atlántico desde Roma hasta Nueva York con una moto acuática, en 2002.
Asombra su carácter tan cercano y sencillo, pero sobretodo su sentido del humor. Admirador de Martes y Trece, le gusta recordar a los grandes de la parodia con una taza de chocolate y en un ambiente distendido. Si buscamos los pilares de Álvaro de Marichalar encontraremos unas columnas macizas que se traducen en unos valores admirables. Defiende la calidad humana por encima de todo y es solidario con las personas que lo necesitan; desde que empezó sus travesías, ayuda a los que tienen problemas con las drogas.
Su conocimiento y manera de pensar lo extiende por todas partes del mundo con sus conferencias. Ha escrito su segundo libro sobre su última travesía Barcelona/Odesa que se publicará en 2006.
Su lenguaje es infinitamente rico, da vida a muchas palabras que el ciudadano de a pie tiene ya en desuso. La lengua española nació para ser abundante, y si pudiera hablar le daría las gracias.

¿Qué ha hecho Álvaro de Marichalar en estos últimos meses?
En Octubre llegué de Odesa, Ucrania, allí hice una travesía de 100 millas –que son 5.800 kilómetros– en solitario a bordo de una pequeña embarcación de tres metros de eslora y un metro de manga, de ancho. En este viaje pude recorrer diez países distintos y, además, he conseguido dos récords del mundo de navegación para el deporte. Uno ha sido de distancia recorrida por mar abierto sin barco de apoyo; eso fue el tramo Cadaqués hasta Bandol, en la Costa Azul; son 140 millas, todo el Golfo de León a mar abierto y también he logrado establecer una marca con la máxima distancia recorrida sin barco de apoyo en una embarcación de estas características.
De esta expedición zarpé desde Formentera el pasado 30 de agosto, llegué a Barcelona el 1 de Septiembre y de allí continué rumbo a Odesa. Con esto pretendí reivindicar al fundador de la Ciudad del Mar Negro: Odesa fue fundada por un catalán en 1794; fue un marino de la armada rusa que en el siglo XVIII recibió un encargo de Catalina La Grande para fundar un gran puerto de mar de esa nueva rusa imperial que llegó a ser tan rica a costa de la conquista de la actual Ucrania, que era Turquía. Por eso quería unir Barcelona, España, con Odesa, Ucrania.
¿Qué significa navegar sin barco de apoyo?
La verdad es que me supuso un problema grave no tener ese barco de apoyo ya que se encarga de llevar piezas de recambio, alimentos, líquido y gasolina. El que tenía apalabrado falló en el último momento y, por eso, me lancé en solitario a esta expedición que me ha servido, entre otras cosas, para conseguir una donación por parte de uno de mis sponsors –Renta Corporación– a la Fundación de Ayuda a la Prevención del Cáncer y a la Fundación Proyecto Hombre que lucha contra el consumo de droga algo que desde el año 82 siempre he llevado como bandera en mis expediciones. Sin el barco de apoyo navegué con la moto de agua, de autonomía limitada, con dos bidones grandes de combustible que le puse en la popa. Además se sumaba la limitación de espacio para llevar alimentos, agua y ropa, lo que me hacía parar en puertos para repostar combustible y demás. Dormí donde podía: en la propia moto de agua estuve cuatro noches incluso en algún puerto de mar, también en un pequeño barco pesquero amarrado o el alguna pequeña pensión en Rumanía. La media de horas de navegación al día fueron catorce, el cien por cien del tiempo navegué de pie para evitar lesiones de espalda.
¿Quién financia las expediciones?
Me las financio yo y sólo en el caso que sean un éxito es cuando los sponsors pagan los gastos. Tengo que pagar con meses o años de antelación, en la travesía del Atlántico fueron dos años de preparativos. Todo lo pago con mis ahorros y este dinero lo saco de mi empresa inmobiliaria que tengo en Madrid.
¿Alguna vez se ha quedado sin sponsors?
Sí, me ha pasado incluso quedarme sin los sponsors suficientes para recuperar mi inversión. Cuando me ha pasado esto he escrito un libro o he producido un documental.
¿Qué siente cuando uno está solo en medio del Océano?
Me siento cómodo, contento, feliz, meditando en esa gran catedral donde se busca y se encuentra fácilmente a ese Dios que todos buscamos, que yo desde luego busco y encuentro desde mi religión cristiana, católica. Aún así, veo también a ese Dios no explicado que es el que todos sentimos en un horizonte, una tempestad, un trueno, una puesta de sol; todo esto se siente tanto en medio del mar… es por eso que me gusta estar ahí fuera. Además, si puedo conseguir marcas para el deporte español… ya sumo nueve y puedo utilizar mis expediciones para mandar unos mensajes en los que creo: de tolerancia, de paz, de respeto entre naciones, entre culturas y religiones, para unir a las razas. Y si puedo dar charlas en icastolas, institutos, universidades, empresas, prisiones, clubs náuticos; convencer a los jóvenes para que sean valientes, que luchen por sus ideales, por sus anhelos y que rechacen valientemente la droga. Yo he tenido la suerte de no probarla nunca quizás por una educación muy dura y clara y por haber sentido de muy joven el convencimiento que lo que es malo para el cuerpo hay que rechazarlo, los malos hábitos de beber o fumar no me gustan. Hago todo esto gracias a la experiencia porque es lo que te da el privilegio de convencer.
¿No pasa uno miedo en las expediciones?
Muchas veces me dice la gente: es una locura lo que haces. Yo no estoy de acuerdo porque la locura sería no asumir riesgos asumibles. El riesgo que asumo es muy elevado pero lo consigo; la prueba está en que después de 23 años sigo vivo. Si Dios nos da unos talentos y unas capacidades , eso está en la Biblia y en la lógica, lo importante es utilizarlos para nuestros retos y nuestros desafíos. Lo cobarde y la locura es no arriesgarse a cruzar la mar cuando puedes cruzarla. En la vida hay que jugársela, intentar las cosas con honestidad, con amor propio y con espíritu limpio. Total estamos en esta vida cuatro telediarios como para no intentarlo.
¿Qué significa el dinero para Álvaro de Marichalar?
Mi trabajo no me aburre, pero no me llena ese tipo de actividad empresarial. A mí ganar dinero no me supone ningún tipo de reto porque no necesito el dinero; es decir, quiero el dinero suficiente para comer y para vestirme. No necesito cosas porque en la mar he aprendido que tener es esclavizarse, por eso no quiero tener nada. Tengo una pequeña casa, un pequeño coche y no quiero más. He aprendido que a la otra vida no te llevas nada, lo que te llevas son las experiencias y los ejemplos que puedas dar a los demás. Los objetos no me dan seguridad, comprendo que hay personas que los objetos les regalan una seguridad que no consiguen de otra manera, eso es humano, igual que cambiar de ropa y de coche cada dos meses. A mí me da seguridad el vivir sensaciones y experiencias nuevas que además pueda comunicar a otra gente. Esta manera de vivir me da una gran libertad para utilizar mi dinero y navegar. Es verdad que no ahorro demasiado pero tengo un espíritu aventurero hacia la vida.
¿Reflexionando en alta mar se ven las cosas de otra manera?
El marino siempre es un observador ajeno a la realidad del día a día pero a la vez lo es dentro de la realidad más real que es la existencia. Allí eres capaz de ver que en el mundo hay sufrimiento, envidias, manipulaciones, estrategias para intentar dominar a los seres humanos libres y te das cuenta que el ser humano se equivoca constantemente. Los primeros astronautas, cuando vieron la tierra tan lejos no se explicaban como podían haber guerras, incomprensión, mentiras, manipulaciones, imposiciones. Veían un planeta frágil, una gotita perdida en el universo; así empiezo mi libro Rumbo al horizonte azul.
¿Ha conocido a gente que hace lo mismo que usted?
Conozco, por ejemplo, a un matrimonio alemán que tienen doce hijos y viven dando la vuelta al mundo constantemente; él es dentista, ella es catedrática y muy inteligente. Llevan veinte años haciendo esto. Cerraron su consulta en Hamburgo y se dedican a educar a su familia en la experiencia, la libertad, en la tolerancia, en el conocimiento y, además, les dan clases. También otras personas como Miguel de La Cuadra Salcedo, Don Jesús de Ugarte o Peter Blake. Existen muchas personas que han hecho de la navegación su escuela, su libertad y su mundo.
¿Ha pensado alguna vez en dejar las expediciones?
Me he asustado tantas veces que he llegado a pensar que no tengo que asumir tanto riesgo, pero por otro lado sin asumir un riego no hay expedición. Cuando se zarpa sabes que te la juegas y si hay alguna duda lo mejor es no salir porque el fracaso esta asegurado. El día que tenga una familia seguramente lo dejaré, eso si, si lo dejo será definitivamente.
¿Cual es el próximo reto?
Escribir el libro Barcelona/Odesa, dar charlas en el Instituto Cervantes de Londres, en el de Belgrado, en Universidades de Osaka, Hardward, Oxford; también en algunas cárceles, institutos y en la cofradía de pescadores de Galicia. Tengo la idea de hacer una expedición en el Japón, en 2006 sobre el mes de abril. También me gustaría intentarlo en el Pacifico y la Antártida, es un proyecto precioso para encontrar gente.
