Cuestionario Proust
Uno de los entretenimientos habituales en los salones de la sociedad francesa del siglo XIX lo constituían los cuestionarios de preguntas y respuestas breves, que debían descubrir la personalidad del enrevistado. Marcel Proust respondió dos veces a este cuestionario, aunque, a diferencia de la creencia popular, no fue él su creador. Actualmente existen diferentes versiones del llamado "Cuestionario Proust", al que Pep Gatell tuvo la amabilidad de responder a petición de tgapuzzle.
¿Cual es la principal característica de mi carácter?
Despistado.
¿La cualidad que prefiero de un hombre?
La honradez.
¿La cualidad que prefiero de una mujer?
El humor.
¿Lo que quieres más de los amigos?
Sus críticas.
¿Mi principal defecto?
A veces no cuento hasta tres.
¿Mi ocupación preferida?
Mi trabajo.
¿El sueño del bienestar?
Una buena compañía.
¿Cuál fue mi peor desgracia?
Romperme la espalda.
¿Qué querría ser?
Más humano.
¿Dónde desearía vivir?
Lo único que le falta a mi casa es el huerto.
¿Que color prefiero?
Amarillo.
¿Qué flor prefiero?
Hortensias.
¿Qué pájaro prefiero?
El halcón.
¿Mis autores favoritos?
Michael Crichton, Jules Verne, Lovecraft.
¿Mis poetas preferidos?
Quevedo.
¿Los héroes de ficción?
Indiana Jones, Estela Plateada.
¿Mis heroínas de ficción?
La comandante Ripley.
¿Mi compositores preferidos?
Beethoven, Mussorgsky, Miki Espuma.
¿Pintores predilectos?
Goya, Picasso, El Bosco.
¿Mis héroes de la vida real?
Los que hacen las cosas por los demás sin esperar nada a cambio.
¿Mis heroínas de la vida real?
Lo mismo que en la anterior pregunta.
¿Nombres que prefiero?
Carmen, Pilar.
¿Qué detesto más que nada?
A los tontos ilustrados.
¿Qué caracteres históricos menosprecio más?
A todos los asesinos que en boca de la religión o la nación han perseguido su propio poder.
¿Qué hecho militar admiro más?
La revolución de los claveles, en Portugal.
¿Qué reforma admiro más?
La primera constitución americana, porque engloba y antepone los derechos humanos sobre el poder del Estado.
¿Qué dotes naturales querría tener?
Capacidad de seducción máxima.
¿Cómo te gustaría morir?
Cuando yo quiera, como mi abuela.
¿Estado presente de mi espíritu?
Fantástico, pero inquieto.
¿Hechos que me inspiran más indulgencia?
Los cometidos sin mala intención.
¿Mi lema?
No te acostarás sin saber una cosa más.
Otras entrevistas
Entrevista
Pep Gatell / La Fura del Baus
Texto y entrevista: Verónica Soto. Fotos: Esther Sanromà
Esta entrevista apareció publicada en el número 12 de tgapuzzle (otoño 2005)
Tener el espíritu joven es un privilegio; mantenerse fresco y con ganas de aprender toda la vida, también. Así es como La Fura dels Baus ha ido manteniendo su ritmo de constante evolución cultural. Su secreto: mezclar diferentes tendencias e ideas en un todo homogéneo y global, que desemboca, finalmente, en un lenguaje propio, furero.
En 1992, La Fura tuvo el privilegio –y la responsabilidad– de formar parte de la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Barcelona. Más de 500 millones de espectadores pudieron contemplar una puesta en escena que representó el mar Mediterráneo, con la figura de Hércules como centro de la acción. El agua de La Fura entró en las casas de todos los continentes del mundo.
Pero para llegar hasta allí y hasta nuestros días, La Fura dels Baus tiene mucho trabajo sobre sus espaldas. Entre 1979 y 1983 la compañía se dedicó a hacer intervenciones teatrales en la calle. En 1984, el espectáculo Accions supuso un giro de su puesta en escena; La Fura empezó a madurar y a hacerse mayor, cogió cuerpo y empezó a experimentar con diferentes técnicas, fusionándolas con distintas disciplinas.
A partir de entonces, obtuvieron el éxito con muchos de sus espectáculos, como El hombre del milenio, con el que la barcelonesa Plaza de Cataluña recibió el año 2000; La divina comedia, realizada en Florencia ante más de 35.000 espectadores, o la ceremonia de apertura de la Bienal de Valencia, con su espectáculo La navaja en el ojo. Otra de las principales características de La Fura dels Baus es crecer y mutar; por eso también ha tenido el privilegio de hacerse mayor con el cine, la ópera, el teatro digital o macroespectáculos en los que el público también forma parte del entramado. Seguramente esta compañía tiene por bandera una frase que dice así: “reciclarse o morir”, y la sigue al pie de la letra.
Bajo la dirección de estos espectáculos inventivos, atrevidos, modernos, visuales e impactantes se esconden seis personas cuyos nombres pocas veces salen a la luz, puesto que La Fura es un todo; ellos son Miki Espuma, Pep Gatell (con quien conversamos en las páginas siguientes), Jürgen Müeller, Álex Oller, Carles Padrissa y Pera Tantiñá. Cada uno con sus inquietudes y sus proyectos, que luego trabajan en común. Es el caso de La metamorfosis de Kafka, el proyecto que preparan para este otoño. Antes, un último éxito: la Ceremonia de Inauguración de los XV Juegos del Mediterráneo, celebrados este año en Almería. Una nueva muestra de creatividad e ilusión.

¿En qué ha consistido el espectáculo de los Juegos de Almería?
El espectáculo representó crear una idea de Almería desde el punto de vista de la historia arquitectónica que ha ido dejando la cultura humana en esta capital. Lo hicimos a partir de las sociedades prehistóricas, representadas por el indalo, que los prehistóricos pintaban como el cazador con un arco encima de la cabeza, acompañado de un dolmen; sucesivamente va apareciendo toda la evolución de la sociedad. No es un espectáculo realista, aunque se identifica perfectamente la época. Todo estaba representado con estructuras metálicas y telas blancas, y encima de ellas habían formas de colores y vídeos. El aluminio permitió que los espectadores se vieran reflejados en el espectáculo en muchas escenografías, por ejemplo con el barco; queríamos mostrar esa idea de que en el mar se reflejan muchas cosas y siempre se ve la imagen doble y distorsionada por el agua.
¿Podríamos establecer algún paralelismo o continuidad entre esta inauguración y la de los Juegos Olímpicos de Barcelona 92?
No. Cuando hicimos la inauguración del 92 nos propusimos hablar del Mediterráneo y del mito de Hércules. En cambio, en Almería es una idea de abstractos arquitectónicos que se superponen, además pasan en una hora. La gente ha podido ver la transformación de cada época: desde los prehistóricos, los fenicios con su mercado, los romanos que montan un puerto fortificado, los árabes que construyen un palacio alrededor de las construcciones de los romanos, después los cristianos... Es un reflejo de la evolución costera de cualquier ciudad mediterránea que ha sufrido todos estos movimientos de gente de diferentes culturas. Esto también pasa hoy en día y, de hecho, cuando acabamos la ceremonia montamos un mar Mediterráneo de plástico que representan los invernaderos que hay en el Sur, donde viene mucha gente a trabajar; allí colocamos a todos los atletas para que se refleje qué es lo que pasa actualmente.
¿En qué momento se encuentra La Fura dels Baus? ¿Continúan con la misma ilusión?
Si preguntases a cualquiera de los fureros cual es el mejor espectáculo, te dirían que el que están haciendo en el momento. La ilusión es la misma. Con cada espectáculo aprendes cosas nuevas.
¿Cuál es la esencia de La Fura?
En estos momentos es muy grande porque tenemos experiencia. Si La Fura todavía está viva es por la constante búsqueda. Hemos trabajado con gente que nunca esperábamos y eso ha abierto nuevos horizontes y nuevas maneras de trabajar; ésa es la esencia de La Fura. No nos hemos encerrado en una cosa purista con normas estrictas. La dirección de La Fura no tiene cara porque por encima está la dictadura de la buena idea y eso lo puede hacer cualquiera de nosotros.
¿Qué campo os gustaría trabajar, que no hayais hecho hasta ahora?
Nosotros intentamos no compartimentar los campos. Ya desde el 84 hacemos una especie de mezcla, de manera que se complementan. Nos gusta que los espectáculos puedan tener un componente de página web, de video, una importante escenografía, además un equipo de sonido bueno, como si fuera un concierto, y que la gente pueda participar del espectáculo. Siempre tenemos en cuenta que debe ser de calidad, de manera que el resultado no sea un pegote con la única excusa de que está de moda mezclar.
¿Cuál es la historia de La Fura?
En un principio hubo una etapa desde el 84 hasta el 92, en la que hacíamos los espectáculos de manera centrípeta, para intentar explicarnos a nosotros mismos. Y a partir del 92, al encontrarnos con un espectáculo mucho más grande, nos cambió toda la filosofía porque tuvimos que relacionarnos con músicos, escenográfos; eso nos dio mucha riqueza. Pasa exactamente lo mismo en una familia: cuando entra alguien nuevo siempre aporta cosas. Algunos se fueron, de hecho empezamos siendo nueve personas y ahora quedamos seis. Todos los cambios son para mejor. La Fura es como un virus, toda influencia que se le contagia la acepta bien, la sabe madurar y aprovechar.
Habeis estado en 4 de los 5 continentes, os falta África. ¿Por qué?
En ese continente hay muy poco dinero y pienso que tendríamos que hacer un esfuerzo europeo y mundial para poder llevar una serie de espectáculos subvencionados. Eso ha hecho el Royal De Luxe con el gobierno francés: han aportado cosas muy buenas, pero no hay una continuidad. A nosotros nos gustaría conquistar África de manera cultural, todo este movimiento conllevaría un cambio de dinámica en esa sociedad, un progreso.
La filosofía también es un tema que estais preparando para Octubre con la Metamorfosis de Kafka ¿Os gusta la experiencia?
La Fura abre muchos frentes, cada uno es una apuesta personal, en este caso es Álex Oller el que está definiendo esta idea. Todo dentro de este lenguaje furero. Yo quiero trabajar sobre la Divina Comedia de Dante, porque también es una historia filosófica sobre el infierno. Todo forma parte de una maduración personal, de experiencias vitales... después te das cuenta de que tienes un bagaje detrás y ya eres capaz de hablar de eso y trabajar sobre ello.
Tampoco nos esperábamos, cuando teníamos 20 años, que algún día haríamos clásicos, de hecho no teníamos edad de hacerlos. Y con el tiempo hemos trabajado sobre Shakespeare, o un espectáculo que se llamó Fausto 3.0 y que revisa el clásico de Goethe.
Habeis hecho cine. ¿Cómo fue la experiencia con la película Fausto 5.0?
Para hacer cine tienes que tener mucha paciencia. Esa película nos costó dos años de nuestra vida y creo que La Fura no tiene tanta paciencia, es un proceso demasiado largo. De momento, el cine lo tenemos apartado, pero sí queremos hacer algún documental.
¿Con la ópera os identificais más?
Nosotros en una ópera somos una quinta parte de la puesta en escena; hay mucha gente trabajando allí. Tiene que haber algún productor que piense que La Fura puede ofrecer algo diferente en el mundo de la ópera y tener suerte. Nos propusieron la Sinfonía Fantástica de Berlioz a raíz de ver la película Fausto 5.0. Trabajar en una ópera es un proyecto que no depende de tí, sino de que apuesten por ti; además, hay que tener en cuenta que es un mundo donde para innovar se lo piensan mucho.
¿Cual es el secreto para mantenerse?
Empezando de cero aprendes mucho. De todas maneras, ha sido un cúmulo de causalidades. Esto lo notas con la calidad humana de la gente, lo aprendí con Paco Rabal en una película: una de las escenas se tuvo que repetir mucho y había una persona que llevaba un foco que pesaba entre 25 y 30 kilos y tuvo que aguantarlo durante todo ese tiempo. Una vez se dio por buena la escena, Paco Rabal se acercó a este trabajador, le dió un abrazo y le dijo: “Muchas gracias, sin tí esto no hubiera podido pasar”. Eso nos llegó al corazón a todos; él también empezó de cero y sabe agradecer este tipo de cosas.