Entrevista
Higinio Raventós
Texto y entrevista: Verónica Soto. Fotos: Esther Sanromà
Esta entrevista apareció publicada en el número 8 de tgapuzzle (otoño 2004)
En septiembre de 1998 salió a la luz pública el proyecto de traslado del Real Club de Golf El Prat a los terrenos de Torrebonica y Can Bolivà, en Terrassa. El pasado mes de junio las nuevas instalaciones eran ya una realidad y los más de dos mil socios del club pudieron empezar a disfrutar de ellas coincidiendo con la celebración del 50 aniversario del club, celebrado por todo lo alto: el australiano Greg Norman (diseñador del campo) y el español Sergio García se enfrentaron en un choque inédito denominado “Challenge Real Club de Golf El Prat”: un partido a 18 hoyos en sistema medal-play (juego por hoyos) y que tuvo como escenario el recorrido del nuevo campo.
Las nuevas instalaciones del Real Club de Golf El Prat no se caracterizan por larguísimas extensiones de césped verde, sino que prima la naturaleza por encima de todo: el golfista puede estar jugando rodeado de campos de cereales, o pasar por encima de un puentecillo de madera abrigado por árboles (se han plantado hasta 8.000); incluso el césped es más amarillento en invierno y se respeta este cambio natural sin bajar la calidad del suelo. Y donde hay vegetación, hay fauna: jabalís, zorros, perdices son algunas de las especies animales que viven en este terreno. En el nuevo “El Prat” todo está concebido de la forma más ecológica posible, algo que, sin duda, es de tener en cuenta.

Después de más de veinte años siendo socio del Real Club de Golf de El Prat, ¿cómo fue el momento del cambio a las nuevas instalaciones?
El cambio de ubicación del club me produjo nostalgia. De entrada lo ví como una barrera difícil de superar, porque lo has de dejar todo, has de empezar todo desde cero: buscar recursos, las fincas… además de la responsabilidad que entraña, ya que El Prat es un club con un gran prestigio dentro del golf, que siempre ha hecho las cosas con mucha calidad y eso te marca mucho de cara al futuro. Cuando nos tuvimos que enfrentar al reto de marcharnos fue un momento de mucho respeto; aparenté que no me preocupaba nada y que todo sería muy fácil, pero ahora puedo reconocer que en aquel momento lo pasé mal. Como presidente del Club, había que afrontar el futuro con ambición y a la altura de las circunstancias del pasado. Transcurridos estos cinco años puedo asegurar que estoy encantado, igual que toda la junta, estamos muy orgullosos de lo que hemos hecho y de la manera en que lo hemos hecho. Y creo que hemos conseguido algo aún mejor de lo que teníamos, como las instalaciones sociales. Aunque hayan pasado 50 años maravillosos, ahora podemos afrontar el futuro con mucha ilusión y con toda la esperanza.
¿Cuáles son las diferencias entre el antiguo Club de Golf de El Prat y el actual?
Antes estábamos en una finca de 150 hectáreas que no era nuestra; la parte de nuestra concesión era de 20 hectáreas. Ahora tenemos una finca de 270 hectáreas de nuestra propiedad, de unas características inmejorables. La antigua finca era muy buena, estaba llena de árboles, al lado del mar… pero con el tiempo la vegetación ya no era la misma y cada vez más teníamos la presión del aeropuerto y de todo el entorno. Ahora estamos en una finca con una naturaleza, unos bosques, un entorno muy atractivo. El diseñador del campo, está considerado uno de los cinco mejores del mundo. El campo es distinto al anterior: con unas prestaciones muy buenas, con 45 hoyos, como nunca habíamos hecho.
¿Qué importancia se le da al medioambiente?
La primera reacció que hubo cuando decidimos hacer el traslado fue la intervención de alguna asociación ecologista, y creo que fue muy positiva. Esto hizo que nos planteáramos el proyecto prioritariamente con una rectitud medioambiental impecable, de forma que todo el diseño del plan especial se hizo en base al estudio medioambiental del medio y no al revés. Tanto por el cultivo que se ha puesto, el tipo de riego, plantas y fertilizantes, etc., yo diría que es un proyecto en estos momentos ejemplar.
¿Cómo funciona el riego?
Usamos agua reciclada de una depuradora que había en Terrassa. Partiendo de que era agua que tenía una gran parte de residuos industriales, lo que hemos hecho es construir una planta desalinizadora y de desinfección para que esta agua sea apta para el riego. Yo diría que es una de las pocas que conozco que existan en España.
¿Estamos hablando de unos de los campos de golf más punteros ecológicamente hablando?
Diría que sí. En España, seguro. Estamos esperando que nos den todos los certificados que lo ratifiquen.
¿Quien diseñó las nuevas instalaciones?
Lo que se hizo primero fue seleccionar un diseñador del campo, Greg Norman, y un arquitecto, Carles Ferreter. Después contratamos un ingeniero, que fue el responsable de redactar el plan especial: el Sr. Antonio
Font, Catedrático de la UPC. Y la encargada de hacer el estudio del impacto ambiental fue Ana Zahonero.
Alrededor de 250 Búnkers en 45 hoyos. ¿Es una buena proporción?
Antes los campos se diseñaban por distancias; ahora los nuevos provocan más la reflexión cuando se juega. A los campos se les pone dificultades ya sea con vegetación, con obstáculos de agua, búnkers. Este campo se caracteriza porque hay sobretodo búnkers; a mí me da la impresión que está por encima de la media de lo normal.
¿Cúales son los ases que tiene que tener un jugador bajo la manga?
Lo que tiene que hacer una persona para jugar bien es entrenarse mucho, tirar muchas bolas, jugar sin parar y tener mucha capacidad de concentración. El que no se concentre, difícilmente va a poder jugar bien a golf. Estos son los ases para ganar concursos. Por otro lado, hoy en día se puede jugar sin todo esto; si lo que se quiere es pasear y pasar un rato bien también puedes hacerlo. Cada vez más hay jugadores de golf que vienen en parte por el atractivo que tiene este deporte, en el que te pasas cuatro o cinco horas andando, al sol, en plena naturaleza. Hay un incremento de personas mayores que juegan de forma tranquila y esto se combina con el que quiere jugar de forma profesional.
¿Cómo definiría a las personas que practican el golf?
El golf es como los hoteles: hay de cinco estrellas, de cuatro de tres, de dos y de una. Las características de nuestro campo es de un producto de cinco estrellas, de alto standing. Es un club caro, porque aquí no existen subvenciones, sino que lo pagan los usuarios. Este no es un club mercantil, sino un club de socios, que también da cabida a gente que está alojada en hoteles de cinco estrellas y que vienen aquí a conocer el país y que tienen interés en ir a un campo de golf, cueste lo que les cueste.
¿Qué siente cuando juega al Golf?
Una sensación de tranquilidad, de disfrute de la naturaleza. Por otro lado, si hablamos de partidos, siento un afán de superación en cada hoyo; es una lucha contra uno mismo. Has de ser tremendamente humilde –creo que es el deporte que requiere más humildad–, porque si no lo eres no vas a jugar al golf, ya que a veces cuando te confías, es cuando te equivocas. Entonces: o debes aguantarte y controlarte o si no vas a seguir fallando más. Si entras en una espiral negativa vas a peor, has de saber templarte.
Además del golf ¿cúales son sus pasiones?
Me encantan la pesca, la caza y el esquí. El punto en común sobretodo es el disfrute de la naturaleza.
