Entrevista

Beatriz Ferrer-Salat

Texto y entrevista: Verónica Soto. Fotos: Esther Sanromà
Esta entrevista apareció publicada en el número 12 de tgapuzzle (otoño 2005)

Dicen que soñar con un caballo galopando indica que la persona tiene fortaleza para vencer las dificultades. Lo que está viviendo Beatriz Ferrer Salat, medalla de oro en doma clásica en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, no es un sueño, pero está claro que ella tiene mucha fortaleza.

Enamorada de la equitación y de la danza, ha conseguido fundir las dos artes en una, y cuando la jinete monta a su caballo Beauvalais parece que se muevan a ritmo de un baile elegante, seguro y, sobretodo, mágico.

Su expresión al practicar este deporte se puede entrever en su gran complicidad con el animal y con esa intensa sensibilidad para saber qué es lo que necesita su caballo y conseguir trabajar plácidamente con él.

El deporte que practica esta barcelonesa, la doma clásica, es de una finura indescriptible.
El caballo es uno de los animales más preciosos: transmiten libertad, y quien trabaja con libertad tiene asegurada la satisfacción personal. Con rasgo tranquilo y totalmente volcada en su profesión, Beatriz ha sabido elegir una de las categorías con más nivel y atractivo, donde caballo y jinete pueden llegar a la perfección a través de su sincronización.

En 1994 Beatriz Ferrer Salat representó a España por primera vez, en los Juegos Ecuestres Mundiales de La Haya. Desde entonces, su carrera profesional y sus ganas de dar a conocer a los demás este deporte, hermoso pero ciertamente minoritario, han conseguido que la doma española consiga un inmenso prestigio.

¿Cómo es el día a día de Beatriz Ferrer Salat?
Desde enero estoy viviendo en una nueva casa, de hecho es una finca donde puedo tener a mis caballos, las cuadras y las pistas para entrenar. Me levanto pronto y a partir de las ocho me dedico a montar y a entrenar a mis alumnas. Por la tarde aprovecho el tiempo para ir al gimnasio o hacer recados.

¿Qué significa para usted esta finca?
Mi sueño era tener un sitio maravilloso para mis caballos. Igual que los entreno y los monto, pues poder llevármelos al campo a pasearlos o soltarlos en los prados.

Ha participado en tres Juegos Olímpicos: Atlanta, Sydney y Atenas. ¿Qué valoración hace de toda la trayectoria?
He pasado muchos años entrenando, sacrificando muchas cosas; he vivido siete años en Alemania, un país que no tiene nada que ver con el nuestro, muchas horas invertidas, incluso fines de semana, sin vacaciones… Ahora que he participado en los JJ. OO. puedo decir que hace mucha ilusión representar a tu país y conseguir medallas; una vez conseguido todo esto te das cuenta de que todo el esfuerzo ha valido la pena. A veces pienso: “¡Es increíble! ¿Cómo lo he conseguido?”

¿Es difícil abrirse camino en el mundo de la equitación en España?
Es difícil siendo española abrirse camino en la competición internacional. Cuando empezamos no éramos nadie, nunca había existido un equipo; fue en 1995 cuando se formó el primero. Después de 9 años conseguimos una medalla de plata. La verdad es que ha sido una carrera fulgurante.

¿Cómo recuerda esos momentos que la llevaron a la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atenas?
En estos Juegos era consciente de que podía conseguir algo, después de las medallas que habíamos conseguido en el campeonato del Mundo y de Europa; eso me puso nerviosa. Además, sabes que lo tienes que hacer muy bien para estar al nivel de los otros participantes.

En su modalidad, no sólo depende de usted sino también del caballo. ¿Qué relación se establece entre jinete y caballo?
La relación que se establece es muy estrecha. Mi filosofía consiste en conseguir que el caballo trabaje conmigo, que se divierta y que realmente lo haga porque le sale de dentro. Nunca hacerle trabajar forzado. Además, tengo un caballo muy brillante y con mucho carácter y si hubiera intentado someterlo no habría llegado a nada. La jinete que lo tenía antes estaba en el equipo alemán en Atenas y nunca llegó a nada con él. Cuando lo compré nadie lo entendió, pensaban que no haría nada con el caballo porque era complicado y difícil. Pero desde el primer día que monté a Beauvalais nos entendimos muy bien y desde entonces hay mucha armonía entre los dos.

¿Ha tenido alguna vez problemas con los caballos?
Siempre se tienen problemas. Beauvalais, por ejemplo, es muy sensible a todo lo que pasa alrededor y en el Campeonato del Mundo de Jérez estaba muy nervioso. Hay millones de cosas que pueden afectarles: en Atenas hizo mucho viento y el que tenía un caballo que no soportaba el viento, ya tenía un problema.

¿Cómo se siente cuando monta?
Me siento muy a gusto, me lo paso muy bien. Lo hago muchas veces al día, todos los días del año, y cuando estoy encima de un caballo pienso que me encanta lo que hago. Me llena muchísimo.

¿Cómo se valora la equitación en España?
Creo que ahora se está empezando a conocer, gracias evidentemente a los Juegos Olímpicos, que tienen una gran repercusión mediática; y también se empieza a valorar. Este deporte siempre ha tenido una imagen elitista e inaccesible, pero esto ya no es cierto: ahora puedes ir a clases igual que vas a clases de tenis. Creo que se está abriendo mucho al público y también ayuda a que la gente se anime el hecho que hayan deportistas que destacan.

Empezó a practicar este deporte con quince años. ¿Que recuerda de entonces?
Empecé haciendo clases en el Polo de Barcelona y, la verdad, al principio tenía un poco de miedo. Pero después, al tener mi primer caballo y darme clases un profesor de doma empecé a divertirme mucho. Me dí cuenta que era un deporte muy disciplinado, que tienes que ser muy serio; enseguida me gustó mucho.

¿Para ser una buena jinete, que hay que tener?
Paciencia, ser constante y tener feeling, es decir, saber entender lo que te transmite el caballo. Saber resolver lo que te pasa con el caballo; cuantas más sensaciones tengas es mucho mejor.

¿Qué hace Beatriz Ferrer Salat, además de montar?
Tengo bastantes perros, me encantan. Me gusta mucho leer novelas que cuentan historias reales y que paralelamente te cuentan la historia de un país. También me gusta ir al cine.

¿Que proyectos tiene?
Esperamos clasificarnos el año que viene para los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. También espero que esta finca donde trabajo y vivo funcione bien, y tirar para adelante.

¿Se ve siempre vinculada a este mundo?
Tengo la suerte que este deporte se puede practicar hasta una edad muy avanzada. No es como las gimnastas, por ejemplo. En el mundo de la doma puedes también entrenar o dedicarte a muchas cosas relacionadas con este.