Entrevista

Araceli Segarra

Texto y entrevista: Verónica Soto. Fotos cedidas por Araceli Segarra
Esta entrevista apareció publicada en el número 5 de tgapuzzle (invierno 2003-04)

Su pasión por las montañas y la naturaleza le hizo subir, con tan sólo 15 años, a la cima GSEM, de 1.070 metros. Este fue sólo el principio de una larga lista de aventuras y ascensiones por todos los rincones del mundo. Araceli Segarra desafía a la naturaleza subiendo a las cotas más altas sin oxígeno: entiende este deporte como un todo natural y por eso lo disfruta en su estado más puro. Le acompaña una actitud constructiva y sana incluso fuera de las paredes rocosas: también está vinculada con los medios de comunicación. Además de tener un gran valor para enfrentarse a todas sus metas, que a veces le obligan a tomar la prudente decisión de dar marcha atrás, a Araceli le encanta explicar cosas: combina sus cimas en lugares inimaginables con sus conferencias al nivel del mar. Guiada por un agradable sentido del humor, es consciente de que en el mundo del alpinismo es difícil encontrar patrocinadores, pero sabe muy bien cual es su vocación y cómo sacarle partido. Explica con gran ilusión que este deporte se ha convertido para ella en una necesidad, y que le lleva a lugares vírgenes muy alejados de nuestra civilización. Allí escribe algunas páginas de su diario y aprovecha las estancias en el campamento base para enviar algún e-mail a los amigos: se impone, como siempre, esa atractiva mezcla entre comunicación y aventura.

En 1996 fuiste la primera mujer catalana y española que subió al Everest. ¿Todavía eres la única?
Hay un par de chicas más que han escalado el Everest, la segunda lo hizo en el 2000 y la tercera en el 2002.

¿Cómo te sentiste al lograr este récord?
Cuando subí por primera vez al Everest lo hice para filmar un documental; era una expedición a la que me invitaron y los compañeros de escalada eran gente muy fuerte y competente. Pero no es lo mismo que ir con la gente con la que tu has preparado la expedición, como había sido en el año anterior. En el 95 lo intenté sin oxígeno, que es como voy siempre y no pudimos llegar a la cima. En el 96 volví y el hecho de estar haciendo un documental me obligaba a llevar oxígeno.

¿Por que escalas sin oxígeno?
Considero que hacer ascensiones con oxígeno es cambiar la naturaleza donde estás escalando, llevándolo aportas un medio artificial. Por eso el hecho de haber subido al Everest con oxígeno no tiene tanto mérito.

¿Cuales son tus retos para el futuro?
Tengo predilección por sitios que son difíciles y están escondidos, lo que pasa es que encontrar patrocinio para hacer cosas como éstas es casi imposible, ya que los medios de comunicación no conocen estos lugares. Lo que hago es partir mi actividad en dos: buscar sponsors para salidas más conocidas y, después, pagarme las actividades que no conoce nadie. En enero de este año estuve en La Patagonia, en una pared preciosa y muy difícil.

¿Cómo te entrenas?
Para mi el entreno es una diversión, no se convierte en algo rígido, monótono. Lo mejor es que, como me gusta hacer de todo en la montaña, pues voy combinando. Por ejemplo, cuando llega la primavera cojo más la bicicleta, escalo en roca; en invierno escalo en hielo. Entre semana entreno cada día un par de horas normalmente.

¿La preparación psicológica es importante?
Inconscientemente haces preparación psicológica; pesa tanto como la física. A veces te encuentras con que no puedes continuar mentalmente, por una cosa personal. Esto sobretodo se da más cuando estás dos meses en el Himalaya, que es cuando tienes más posibilidades que una parte emocional te afecte en lo que estás haciendo.

¿Cuales son los mejores recuerdos de tu carrera?
La ascensión que más valoro la hice en el año 92: Xixa-Pangma (8008 metros). Lo hicimos con un estilo muy puro, que es en el que creo verdaderamente: sin oxígeno, sin porteadores y sin cuerdas fijas. Conseguir llegar a la cima de una montaña de 8.000 metros siguiendo el estilo que tu crees… la satisfacción es enorme. Éramos un grupo de amigos de la universidad, muy jóvenes, y la ruta era la segunda vez que se hacía. Fue un caramelo para mí.

¿Por que hacéis diarios?
Yo suelo escribir en casi todas las expediciones, pero lo mejor es que nunca me los he vuelto a leer. Así que no tengo ni idea de que es lo que escribí en el año 92. Lo tengo guardado, supongo que dentro de unos años podré ver que evolución he hecho. No todo el mundo lo hace.

¿Desde pequeña también te fijabas metas tan altas?
Me gustaba mucho jugar en la calle y si algún niño hacía algo yo también tenía que hacerlo. Era tozuda. Mi hermano era de un centro excursionista y me comentó si quería participar, así que siempre hacía actividades en el exterior.

Además de escalar; has hecho de modelo, has presentado un programa de radio… ¿Te gusta todo por igual?
Lo que si me gusta es explicar cosas, hablar. Quizás por eso hago conferencias, escribo en algún periódico, hice radio. Comunicar siempre me ha gustado. Estos trabajos puedo combinarlos con mi entreno.

¿Cuales son tus “hobbies”?
Me gusta mucho todo lo que tenga que ver con la informática y los ordenadores. También me gusta mucho dibujar y tengo un proyecto para un cuento. Hay mucho dibujo y poco texto. Para mí es una manera de desconectar: me concentro en ello y me tranquilizo.