Entrevista
Asha Miró
Texto y entrevista: Verónica Soto. Fotos: Esther Sanromà
Esta entrevista apareció publicada en el número 4 de tgapuzzle (otoño 2003)
Asha Miró supo ser valiente en su día y afrontar la vida de frente; por eso hace siete años volvió al país donde nació para buscar sus orígenes, para encontrar una verdad que muchas veces duele. Hallar sus raíces le ha hecho mejor como persona. De toda su experiencia como hija adoptada ha aprendido muchas cosas; de sus padres, algo fundamental: ayudar a los demás.
Asha Miró exhibe un claro distintivo oriental: su largo pelo negro, su piel morena y ojos oscuros, muy abiertos para absorber lo mejor que le ofrece la vida, son de naturaleza entrañable. Sin duda, Asha Miró tiene un áurea que la acompaña, quizás por que el destino le ofreció una segunda oportunidad de la que es muy consciente y una vida feliz al lado de su familia actual. Nació en Oriente, por eso sabe encontrarse con su alma; su sonrisa y su simpatía también la trajo de la India. Occidente, en cambio, le ha dado bienestar. Después de un gran esfuerzo por ordenar los escritos de su viaje, reflexionar sobre su experiencia y situar sus sentimientos, Asha Miró ahora entiende muchas cosas, se da cuenta del paso tan importante que ha dado en la vida, de lo positivo que ha sido para ella y, sobretodo, para su futuro. Un futuro que ya no tiene los deberes pendientes del pasado.

¿Cuándo hiciste tu viaje a la India?
Me fui hace siete años. Hubo un antes y un después porque yo nunca había hablado de mi historia. Al volver de la India, te das cuenta de que has tenido tanta suerte, de que has sido una persona tan privilegiada con tu vida, que necesitas explicarlo. Sobretodo ahora, que ha habido un momento tan grande de adopciones. Empecé a hablar con padres que están en proceso de adopción: hacen un curso de preparación y necesitan conocer la visión de un hijo adoptado, saber cómo vive las cosas. Desde el punto de vista de hija adoptada, explicaba cómo se siente todo: llegar a un país nuevo, tener que aprender muchas cosas en poco tiempo… Fue muy bonito, porque en un principio los padres están asustados entre los papeles, el hecho de que los examinen de si pueden ser padres o no. Les explicas lo importante que es que estén muy convencidos de lo que hacen, porque también depende la vida de una criatura. Después de explicar mi historia la gente se animaba. Les explicaba, por ejemplo, que el nombre de una criatura nunca se puede cambiar: es como si cortases una parte de la identidad de una persona; o que también se pueden adoptar niños mayores, porque los pequeños siempre tienen más posibilidades de ser adoptados, cosa que los grandes a una edad ya tienen un límite. Este ha sido un movimiento que se ha ido sensibilizando y un trabajo que he ido haciendo durante estos siete años. Lo último ha sido escribir el libro (La filla del Ganges), porque mis padres me han animado a hacerlo. Han sido dos años encerrada intentando escribir, explicarlo de una forma que no fuera muy sentimental.
En el libro hay un momento en que buscas tu identidad y le preguntas a tus compañeras, que te dicen que tienes la mirada Occidental. Seguramente has aprendido de las dos culturas: ¿Cuáles son las costumbres de la India que te gustan y con cuales te quedas de Occidente?
Yo soy occidental totalmente, me he criado aquí y eso es imposible borrarlo. Pensaba que la herencia no tenía nada que ver, pero sí hay unos genes que funcionan y que aparecen cuando empiezas a arreglar tu estilo: tu casa, tu forma de vestir. Al volver a la India me di cuenta de que hacía algunas cosas de una forma innata; de golpe te das cuenta de que allí siempre lo han hecho. Por ejemplo; en mi casa nunca habían puesto incienso y cuando tuve la mía lo primero que hice fue poner velas por todas partes. Por la noche, tener este momento de recogimiento personal, hacer como un balance porque el espíritu también necesita tener este momento paz, de tranquilidad. A mi me gusta mucho ir con colores muy chillones hasta el punto que si algún día voy un poco oscura la gente me pregunta si me pasa algo. Necesito de la alegría de los colores, en la India todo el mundo va con colores. Todo el mundo me dice que sonrío, no puedo estar seria. La gente de aquí no está acostumbrada a sonreir, a mirarnos a los ojos a preguntar cómo van las cosas, a hablar con el corazón en la mano. De Occidente me viene toda la manera de hacer las cosas, pienso que es muy importante ser consecuente con el trabajo, activo; no puedo estar cinco minutos sin hacer nada, me parece una pérdida de tiempo, esto lo he aprendido de aquí, que tenemos que estar todo el día haciendo cosas. De la educación de mis padres he aprendido que también hay que dejarse un tiempo para hacer cosas por los demás. He tenido la gran suerte de que me han adoptado y es como dar las gracias de todo aquello que te han dado y por eso necesitas dar y regenerarte tu mismo. Es una filosofía donde hay una mezcla entre Oriente y Occidente pero que para vivir a mi me va muy bien, me siento muy feliz.
Cuando te fuiste a la India, ¿eras consciente de que podías llevarte decepciones?
Sabía que lo pasaría muy mal, por eso necesitaba la aprobación de mis padres. Muchos padres tiene miedo de que llegue ese momento, pero un hijo debe ser libre para hacer lo que quiera en la vida y una de las cosas bonitas es que busque su propia identidad. Pienso que sufrir y buscar la verdad te ayuda a crecer como persona, sobretodo porque te das cuenta de por qué has tenido esa vida: por qué un padre te abandona y por qué esa sensación, que has tenido durante muchos años, de que ha habido una persona que no se ha responsabilizado de ti. Esto supone un dolor muy grande. Pero cuando te das cuenta de cómo está la India, de cómo vive allí la gente y cuál es la diferencia entre la vida y la muerte… para ellos no tiene ninguna importancia vivir o morir. Al final entiendes que un padre desesperado te abandone. Si tienes la oportunidad de vivir una segunda vida es porque el destino te la ha dado y, por lo tanto, la tienes que vivir con plenitud.
Te pusiste muy enferma, con fiebres, y cuando estás medio recuperada decides continuar tu camino a la ciudad donde naciste. ¿Cómo cogiste fuerzas?
Hubieron una serie de cosas que me lastimaron el alma: llegué a un país donde había nacido, pero yo no era de allí, deseaba ser invisible, que la gente me viera como a una persona cualquiera. De pequeña, aquí siempre tenía la sensación que era la nota de color, luego llegué allí y todo el mundo me miraba extrañado. La gente me veía diferente porque yo camino, me muevo diferente, miro las cosas; las mujeres de la India no miran, no chafardean, van totalmente sumisas. Ahora empiezan a cambiar pero hace siete años funcionaba así. Mi cuerpo dijo que ya no podía más, me puse enferma y después cogí fuerzas, me faltaba lo más importante, que era volver a la ciudad donde había nacido.
¿Has podido apoyarte en tu hermana, que también es adoptada?
A los padres que quieren adoptar siempre les he dicho que no adopten nunca un hijo solo, porque no podrá comunicar con nadie sus miedos. El hecho de sentirte diferente hace que necesites tener alguien a tu lado que esté pasando lo mismo. Con mi hermana era muy divertido porque depende de cómo estábamos respondía una u otra a las preguntas que nos hacía la gente. Había una complicidad, sentíamos lo mismo y eso nos ayudaba mucho a crecer. A veces sientes que nadie te entiende, que eres raro, de fuera, es una mezcla de todo esto y de cómo te hacen sentir los demás. Tener una hermana te da mucho apoyo.
¿Qué estás haciendo ahora?
En estos momentos estoy trabajando en el Forum 2004. Para mi es muy bonito, porque tiene mucha relación con mi historia. Cogemos todas las culturas que nos llegan y hacemos que toda esta gente no sea una nota discordante, sino que se integren. Las personas tienen que entender que hay otras culturas y que son buenas; si no se tiene la mente abierta es difícil entender esto. En noviembre sacamos un cuento sobre la educación: explicamos a los niños que significa ser adoptado. Adoptar tiene un significado precioso, significa acoger a una persona y hacerla tuya.
Y saldrá la continuación de La filla del Ganges. Espero que a la gente le guste. Es como acabar la investigación de mis orígenes y termina en una historia preciosa, el reencuentro con mi familia verdadera. El destino te lleva a que te los encuentres de cara. También estoy preparando un documental de La filla del Ganges que saldrá a final de año.